Reseña: “Lo que soñó Sebastián” de Rodrigo Rey Rosa

Fuente de foto: Amazon.com

Al leer la biografía de Rodrigo Rey Rosa, no sorprende ni su formación en cine, ni la adaptación de esta novela a una película. Lo que soñó Sebastián está repleto de las imágenes ambiguas del lenguaje audiovisual. Digo ambigüedad en el sentido de la evocación de los múltiples significados (eclécticos, incluso contradictorios) que evoca la novela.

Rey Rosa se muestra como un maestro de la novel breve. Por muchos años no fui simpatizante del concepto novela breve, ¿Es que acaso hay un número de páginas que separan lo breve de lo largo? Me parecía un concepto ridículo, carente de fundamentos literarios. Sin embargo, con el tiempo, he visto como varios autores han utilizado la estructura y recursos literarios propios la novela para narrar historias, desarrollar personajes y temas dentro de libros que son convencionalmente más breves. El hecho es que mucho de nuestra idea de “la novela”, surge más del mercado editorial, que de un análisis literario. La novela se ha convertido en la pieza central de la narrativa, de la misma forma que las películas de 100 minutos son la únicas que se proyectan en los cines. Admitimos que las convenciones del mercado encasillan la creatividad, por ello: ¿Una novela breve? ¿Por qué no?

La novela está ambientada en la selva tropical del Petén guatemalteco. Este espacio limitado le da al escritor una especie de laboratorio en donde las vidas de varios personajes coinciden, se enfrentan y se desarrollan. El estilo sobrio de Rey Rosa, su narración práctica y descripciones efectivas, se contraponen al estilo con el que se ha tratado de describir la selva latinoamericana. A diferencia de la Vargas Llosa en La casa verde, el narrador circunscribe el papel de la selva a la idea que cada personaje tiene sobre la misma. De esta forma el escenario no es “un personaje más”, como se ha estilado en novelas de este mismo tipo, sino que el escenario es la proyección de cada uno de los personajes.

Los personajes sostienen relaciones complejas con la selva: como propiedad, como en el caso del personaje titular (Sebastián), como fuente de riqueza, como espacio puro, como contacto con el pasado, etc. Estas relaciones se vienen a tope por incidente que exhibe las contradicciones inherentes en estos personajes. Creo que aquí en donde radica la fortalece de la novela breve en manos de Rey Rosa, es decir, condensar todo para que lo más importante salga a flote: el conflicto entre personajes.

Puede ser un conflicto explícito y abierto, como la muerte que ocurre, pero también conflictos velados en la interpretación del escenario literario. Conflictos que manifiestan en amistades, amoríos, olvidos y venganzas. Más interesante es que los conflictos pasan, los personajes entran y salen, pero la selva permanece como un testigo mudo en donde el ser humano es una criatura más que habita en su abrazo.

El uso de los animales como un recurso literario también es admirable. En un inicio los paralelismos entre lo humano y lo animal son lineales, pero el autor comienza a jugar con esa certeza. Los animales pueden representar ciertos aspectos humanos, pero a la larga lo que se hace progresivamente más claro es que el status del humano como un ser complejo (más complejo que el animal) se viene abajo en la selva. En la selva el humano es un animal más, la variedad de sus intenciones es de poca importancia para el espacio.

El epónimo sueño de Sebastián es un recurso expresivo para la visión del hombre ante la naturaleza. El espacio onírico parece ser el único capaz de abarcar el panorama completo, el que puede conciliar las contradicciones y el simbolismo inherente, el que traduce la duda, el sueño y acto en la especulación inocua. Parece que únicamente a través de los sueños es que seremos capaces de entenderlo todo, o por lo menos enfrentar lo que conscientemente nos escapa debido a nuestros prejuicios. No es una novela de crecimiento, en donde los personajes se ponen a la moda de la actualización personal, pero sí en donde sus verdaderas identidades se contrastan con el trasfondo de la selva. En este contraste podemos identificarlos e identificarnos. ¿Cuál será el espacio que nos revele nuestra identidad verdadera (si es que existe)?

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