“Sing, Unburied, Sing” por Jesmyn Ward

¿Cuántos veces estuve en ese mismo asiento trasero contemplando el infinito que se revelaba con cada poste de luz que cruzábamos en la carretera? En aquellos momentos solo existía el ahora, solo aquel momento lo era todo. ¿Cómo algo podía existir fuera de él mismo? Asì transitaban aquellos momentos, en espacios reducidos, con el calor floreciendo en todos los espacios. El calor, el sudor, el aire pesado no impactaba, no importaba en los absoluto lo único que sobraba era todo lo demás.

Es esencialmente una novela de carretera, una novela de la trascendencia de los momentos, del fluir del tiempo y de todas la cosas que consumen el tiempo. El tiempo lo corrompe todo y todas las cosas. A fin de cuentas habitamos cosas también, casas, autos, huesos, cuerpos que en lenta descomposición que a fin de cuentas terminan corrompiéndose también, Quizá corromper era una palabra que le quedaba demasiado grande, quizá eran otras cosas que importaban en aquel momento, lo que ocurría era solamente que cualquier cuerpo tiene un fecha biológicamente establecida para todas las cosas y todos los momentos que nos ocupan.

Todos somos atormentados por algún fantasma, lo que pasa es que a veces lo olvidamos.

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